Nunca he sido de clase media.
Al escribir esta reflexión me saltan muchas imágenes
de mi pasado, recuerdos que me enredan la garganta y hacen una marea de
emociones. Lo
sentido también es pensado, las emociones y sensaciones son el primer
acercamiento a la experiencia de lo real. Sólo desde lo sentido se puede
racionalizar es parte del hacer, lo que se traduce en prácticas ¿Cuáles son
estas? ¿Salen de la nada? Aquí es donde lo sentido me emociona, me exalta en
flashbacks la infancia, la adolescencia y la madurez ¿Con que me tuve que
enfrentar emocionalmente y prácticamente en ese trayecto? Me pregunto a veces
en los momentos en que mi cabeza no encuentra calma.
Los recuerdos/memoria son un reencuentro con
lo sentido en los años preconscientes, me refiero a lo que Marx llama -Conciencia
Teórica- aquellos años que vienen a mi mente es la de asistir a la escuela
privada donde asistía mi hermano mayor, hoy en día esa primaria ubicada en Avenida
Insurgentes dejo de existir, dio paso a la Torre Murano. Durante esa década de
los años noventa entro la crisis del tequila definitoria para muchas familias
de clase media. Recuerdo escuchar a mi hermano mayor decir que tal o cual amigo
o amiga dejarían la escuela por falta de recursos, él no era de clase media
pero sí un niño inquieto desde siempre, lo que le llevó a tener becas del 100 %
en escuelas privadas, al parecer eran de alguna corriente cristiana que sacaban
adelante a alguno que otro pobre sin ningún problema.
Esa época la recuerdo bien, los espacios,
sonidos se combinaban con los interiores de esos años, música, películas y
modos de vida que ahora desaparecieron como los cines de Avenida Insurgentes. Había
dos edificios cerca de la escuela de mi hermano uno era la mítica heladería la Danesa
33 y la juguetería Ara. Todos los fines de año mamá nos compraba un juguete por
la jornada de estudios, nos incentivaba a estudiar, los regalos nunca fueron coercitivos
o bien producto de nuestro infantil capricho, siempre fueron de su
temperamental cariño hacia nosotros y sacarnos una alegría cada vez que podía, también
nos solía llevar cada fin de semana a comer helado en ese edificio que parecía sacado
de los supersónicos.
El universo familiar era el mismo todos los
días, mamá iba al trabajo, mi padre casi no vivía ya en casa, tenia una
aventura y la típica formula machista del engaño era el pan de cada día el típico
-¡tenía mucho trabajo y me quede a trabajar!- mi madre soporto las infidelidades
hasta tres años después de esta anécdota, fue algo gracioso la verdad la forma
en como papá se fue de la casa, hoy en día nos seguimos burlando de eso ¿hay
que hacer comedia las tragedias cotidianas? En fin, la escuela de mi hermano
nos permitió asistir a casas de niños ricos, relacionarnos con la clase media
venida a menos y encontrar proletarios que buscaban con la educación mantener
una apariencia de estabilidad familiar o económica, cosa que años más tarde se
deshizo.
Las escenas del recuerdo siempre eran las
mismas, la casa del mejor amigo de mi hermano un chico de mucho dinero, tenia
amplios jardines, cancha de tenis, mini golf, cancha de futbol y basquetbol,
sumado a los video juegos de esos años el poderoso Atari y el Nintendo. Aquel amigo
era infeliz, siempre era comparado con mi hermano, recuerdo una vez decir a su
padre enfrente de todos - ¡deberías de ser como M porqué él es muy listo y no
tiene todo lo que tú sí tienes! - cosa que le gustaba a mi hermano por el elogio,
pero se angustiaba cuando empezaba a hablar de condiciones materiales. Ese primer
momento me alerto que nosotros éramos un tipo de personas diferentes. Al salir
de la fiesta mi hermano me dijo -Espero que mi mamá no se le ocurra meterte a
una escuela de riquillos, aspiracioncitas y mediocres-. Su deseo se cumplió,
pero no por su consejo sino por la evidente falta de recursos económicos. Fui
el primero en ir a una escuela pública de todos mis hermanos.
Años más tarde él entro en Lasalle una escuela
de religiosos, donde iba a terminar en el seminario de formación para padres de
esa escuela, mi madre angustiada no lo dejó irse debido a los casos de
pederastia de los párrocos ¡qué bueno que no lo dejo! Sino él no hubiera sido
la guía que necesitaba hacia todo lo que aprendí: el punk, el rock gótico, las
drogas, la lucha social, la contracultura y un largo etc. En ausencia de mi
padre mi hermano y yo éramos muy cercanos, hasta me llevaba a las fiestas de su
adolescencia donde había chicas góticas que me daban besos por “tierno”
realmente yo era un infante terrible.
Lasalle fue algo traumático por el contexto familiar
para esa época mi madre se separo de mi papá, acá la anécdota graciosa, la
señora con la que se inmiscuyó vino a pedirle a mi madre que lo dejara, mi
madre accedió a su petición y la señora me dio 100 pesos por mi papá, cosa que
a mi madre la hacia gracia y todavía me lo recuerda ¡recuerdas que tu vendiste
a tu papá por 100 pesos! Es graciosa esa anécdota, a veces se la cuento a mi papá
pese a muchos años de distanciamiento, solemos tener una relación familiarmente
ausente.
Estos años en general para las familias
proletarias fue difícil, la crisis económica golpeo a todos. Mi hermano siguió en
esa escuela de religiosos hasta que le entro la locura de venir de un barrio
feo y condiciones sociales y familiares en gradual descomposición, sumada a su
odio de clase inconsciente hacia los niños riquillos que siempre le recordaban
su lugar en el mundo, pero no solo ellos, sino los profesores eran peores,
clasistas y racistas, mi hermano es más moreno que mi hermana y yo. Un día se despertó
y opto por el vandalismo, aquella tarde fue y apedreo el auto del profesor que
le acosaba por pobre y prieto, su mujer estaba dentro. Ese mismo día mi hermano
quien había sido muchas veces premiado en esa institución sería expulsado para
siempre. Un año más tarde entraría en la preparatoria de la UNAM una vez habiendo
hecho la secundaria abierta, creo fue su momento más feliz en cuanto a su vida académica.
Ese tiempo fue brutal, mi madre tenia que
dobletear turnos en su trabajo de enfermera, también tuvo que buscar otro
trabajo con una de sus amigas que tenía concesionada la excafetería de la
facultad de psicología. Casi no estaba, tenia que ganar dinero para mantenernos
a flote, mi padre fue más distante en cuestiones no solo emocionales, también de
cuidados y de manutención. Las cosas se volvieron super grises, a parte venían las
operaciones que necesitaba para dejar de ser un alíen microtiano.
Pasando la cirugía de la que hable en algún Marxista
Bizarro (no recuerdo que numero, pero ahí si leen toda la serie se enteraran)
las cosas se torcieron completamente, los síntomas de descomposición familiar
eran evidentes, siempre eran los mismos problemas y frases -ya no alcanza el
dinero-. Mi hermano tuvo que comenzar a trabajar para costearse sus cosas de la
escuela, él ya iba en el CCH SUR. Yo era un niño en cama por más de 6 meses me
la pase encerrado, solo, pero pese a mi edad ya sabia hacerme de comer, lavar
traste y esas cosas, mi madre me enseño a ser independiente de ella, no obstante,
esa independencia me hizo tomar conciencia de su situación como jefa de la
casa, era terrible verla llegar cansada de tanto trabajar. Ahí descubrí que ser
mujer y trabajadora no era algo fácil.
Los años pasaron y comencé a involucrarme en
el mundo del trabajo infantil, claro con permiso de mi mamá, cada verano iba a la
misma fabrica a empaquetar promociones de Colgate, Palmolive, Salvo y demás
marcas de jabones, artículos de belleza y demás que se vendían en los centros
comerciales. Muchos chicos de mi edad trabajaban ahí, me enseñaron a robar los
productos y así no gastar el triple de lo que se venden en las tiendas de autoservicio.
Ahí comprendí la cercanía de clase, adolescentes empobrecidos que debían
trabajar en verano para hacer menos pesada la carga de la vida económica de sus
maltrechas economías familiares. Cuando llegaba el salario quincenal con algunos
y algunas hice amistad, salíamos a comer helado e ir a las maquinitas en
Insurgentes.
Un día estaba tan cansado del trabajo que me hice
el dormido en la cinta de montaje donde pasaban los productos para embalarlos,
la supervisora me vio y me dijo ¡Adormir a su casa que lo cuidé su mamá! Me enfurecí
porque me sentí agredido por nombrar la palabra mamá, hice sabotaje tiré cajas
y me salí corriendo de la fábrica. No paso a más, solo no me pagaron el sueldo
1000 pesos por 6 horas de trabajo.
Ese día mientras caminaba comencé a llorar, me
senté en un parque para tranquilizarme, mientras hacia mi recorrido venia adolescentes
bien comidos, bien vestidos con sus padres y sus madres, yo un adolescente
pobre, con una familia desestructurada, para rematar tenia que trabajar para no
ser carga para mi pobre madre. Cada paso que daba en el camino hacia el parque sentía
un nudo en mi garganta y el pecho se me oprimía. No aguante las ganas de llorar
y camine con los ojos llorosos hasta el parque, la gente pasaba indiferente,
caminaba con la cabeza abajo, quizás era pena, quizás quería ser invisible.
Regrese a casa, tranquilo. Le conté a mi mamá
lo que había pasado y me dijo -te esfuerzas mucho para tan poco sueldo, deja de
tener esa aprehensión, no necesitas trabajar- me hizo llorar porqué nunca me
gusto que todo el peso fuera para ella. No tarde en regresar a trabajar a los 15
estuve en la carnicería donde trabajaba mi padre, el sueldo era poco, el patrón
me daba 200 pesos a la semana y me dejaba quedarme las propinas cuando dejaba
los pedidos en casa de gente importante, artistas y ricos.
Avenida Revolución e Insurgentes fueron los
escenarios de mi adolescencia. Recorría todos los días después de la escuela
los restaurantes, cantinas y bares a los que se les surtía la carne. Los
meseros y chefs me conocían y a veces me invitaban comida de la que hacían para
ellos. Mientras veía a la gente de traje, jóvenes bien vestidos y vestidas, yo
ropa usada de la paca como decía mi abuela, me juariaba cada que podía comprar
algo de ropa.
Yo me preguntaba ¿Qué cosa hacen esas personas para tener siempre dinero? ¿Qué hacen para tener tiempo? Algunas cosas no sabias como responderlas, solo un día pensé ¿Esto se trata de ricos y pobres? ¿me toco ser pobre? No fue hasta que alguna persona me discrimino cuando iba a dejar un paquete de carne, me dijo los trabajadores son pobres y deben de acceder al restaurante por la puerta de atrás. Ese día entendí dos cosas la primera era trabajador y la segunda pobre. Ese sujeto despertó un odio endiablado cada que lo veía le ofendía y me burlaba de su calvicie. El sabotaje de la fabrica de embalaje a los insultos son parte de ser proletarra. El hijo de la gran me acuso con el patrón, obviamente éste le dijo a mi papá quien me reprendió diciendo -siempre debes tratar bien a los clientes son los que nos dan trabajo- ese día quedo tan marcado en mi vida que jamás volví a trabajar en ese tipo de cosas, no iba a respetar a ningún supervisor o gerente que se sentía superior a un trabajador de reparto, solo porque sus jefes les dan cierto poder o crédito, ahí comencé a tener problemas graves con las figuras de autoridad.
Dejé de ir al trabajo de la carnicería, un
amigo me metió a una empresa de embaladores y transportistas, trabajaba los
fines de semana y todo el verano. Ahí conocí el mundo de los traileros un
submundo con muchas contradicciones y conflictos alcoholismo, drogas y prostitución.
En fin, esos años tuve una novia, ella y su familia, aunque eran buenas personas,
siempre hay un familiar que la termina cagando gravemente, un día me invitaron
a una obra de teatro y el padrastro todo el camino se la paso asediándome de que
yo era de un barrio de pobres, de gente de lo peor, delincuentes, marginales y
toda la lacra social de la que no quería que su hijastra se involucrara. Estuvo
incomodo y la madre le tuvo que abofetear por “clasista”, nos fuimos la madre,
la hija y yo del lugar y dejamos al padrastro.
Yo estaba super incomodo, la señora se dio
cuenta, era obvio que me había hecho sentir mal y no podía responder como debía,
era educado y mejor me trague todo eso, apreciaba a la señora y a la hija. No tenían
culpa de nada realmente, el cabronazo era el padrastro quien me dijo ¡Tú nunca
serás de clase media! Entre en shock, estuve pensando mucho ¿Qué es ser clase
media? De ahí comenzaron algunas obsesiones, comencé a juntarme con gente de la
que el padrastro con razón se quejaba, pero también sus prejuicios eran
incorrectos, había gente en el barrio con conciencia de clase, con ellos desperté
a lo que significa no ser de clase media y ser un proletario.
Primeramente, nunca tuve una familia nuclear
con herencia de generaciones, segundo mi familia es de extracción campesina y
obrera, tercero siempre hemos vivido de la venta de nuestro trabajo, esa era la
gran diferencia que los proletarios vivimos de vender a quien sea nuestra energía
física, mental, corporal, emocional y hasta psíquica, cosa que la clase media
no lo hace de la misma manera ellos son una clase de la administración, el control, la distribución y gestión por eso tienen tiempo para sus familias,
salir de compras, comprar comida rápida o ir a restaurantes caros los fines de
semana, incluyendo los divertimentos y ocios como teatro, cine, conciertos, etc.
A parte de eso tenían toda una red de contactos, seguridad social, capital
cultural, político y económico, jamás están en la precariedad o en la vulnerabilidad, todas esas situaciones/cosas que uno como proletario jamás tuvo.
Así ha sido la vida hasta la madurez, llegué a
la universidad más por mi temperamento de no darle gusto a la sociedad de
escupirme a la cara y remarcarme que siempre fui un proletario, pobre e
inculto. Era algo terrible ir de trabajos a la escuela, hasta que por un
conocido comencé a hacer alguno que otro contrato fantasma para tener dinero,
obvio eran estafas al fisco. Lo que me permitió de alguna manera mantenerme
unos años hasta que dejé de hacerlo, ahí tuve que volver a trabajos de mierda,
la precariedad y la informalidad siempre han sido parte de mi vida, jamás seré
de clase media dado que no tengo todas sus estructuras mentales, emocionales,
corporales, psicológicas que son las de la disciplina, la gestión de su
comportamiento. Me he mantenido en mi vulgaridad criminal, chaca y detestable,
a parte renuncie al trabajo a todo tipo de actividad que implique someterme a
los designios de las autoridades o de la fuerza impersonal del capital.
Esto claro que trae consecuencias, ser un
intransigente con conciencia de clase y que ha formado una conciencia comunista
irreductible ha alejado a amigos, amores, familiares y toda una suerte de
personas que me reclaman y recriminan que no soy de clase media y yo con orgullo
les dijo ¡Nunca seré de clase media! Creo es mi triunfo contra la sociedad
burguesa, clasista, racista y machista. En eso tenia razón el padrastro, le
acepte que jamás seria de esa clase porqué es una clase que segrega, excluye,
discrimina y de paso se da golpes de pecho con la hipocresía de los sagrados
valores democráticos del liberalismo burgués.
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